Hace tiempo que me considero parte del club, aunque por falta de tiempo, o un poco de pereza no compartí mis vivencias con ustedes. Y ahora que estoy por venderlo, siento la "obligación" de hacerlo. Tratare de ser lo mas objetivo posible; será difícil, porque entran a jugar algunos sentimientos.

Nada de lo que voy a narrar hubiera sido posible sin mi compañera de ruta (y de la vida) Mariela, por su ayuda, su aguante, y las ganas de compartir aventuras (aunque hay que decirlo, a veces le resultaron sacrificadas).

Todo empezó en noviembre de 2004. Lo compré porque quería bajar a la playa con algo. Descartando un arenero (por lo acotado de su uso) y un cuatri (porque no llegaba en $$), empecé a buscarlo. Andando en la calle, lo cruzo, lo sigo y resumiendo, lo compro. No tenía una historia previa con Citroen, solo una cierta curiosidad por el bicilindrico, que defendía y movilizaba a mi abuelo, el gallego Manolo.

Estaba excelente de motor, solo perdía algo de aceite por el anteojito. Pero no mucho más tenia de excelente: solamente llantas y cubiertas, sin olvidarme de la lona que era casi nueva.

El resto recuperable, pero había que laburar. La fibra tenia un par de fisuras, y algún pedacito de menos; la pintura predominante era el naranja (en dos gamas), aunque había blanco masilla, y gris de fondo; las butacas sin fijar (estado: zafaban); una columna de dirección regulable en altura, profundidad, y también para los costados (adaptada de 128); instalación eléctrica luces: bieeen, gracias; instrumental: nulo (si bien originalmente no abunda); comando de arranque: a hilo choricero; tanque de nafta: bidón de 5 litros en habitáculo.

Arranque con el mecánico, como para dejarlo en buen funcionamiento. Frenos delanteros, varios bolilleros nuevos, carburación, columna de dirección nueva (la original), traviesa y dirección reacondicionada. Era un buen comienzo.

Después, con mis conocimientos empíricos (y algo de escuela industrial), tenía que meterle mano yo. Instalación eléctrica completa casi a nuevo, sujetar butacas, poner cinturones seguridad (abdominales), colocar tanque de nafta, espejos, trabas del portón trasero, alfombrar, arreglar reloj velocímetro y colocar relojes presión aceite y amperímetro, reparar y colocar motor limpiaparabrisas.

No quiero aburrirlos, pero fueron dos meses de dedicarle casi todo mi tiempo libre con un fin: irnos en febrero de vacaciones a Necochea (340 kms).

Muchos me decían que le ponga una lanza y lo lleve de tiro con mi Fiat Uno, pero yo le tenía una fe enorme, enorme. Enorme fue la demora que tuvimos con la gente a la que le alquilamos: tenia que entrar un viernes, el día que estaba poniendo el tanque de nafta. Quienes me conocen dicen que soy un desastre con el tiempo. Y les di la razón saliendo el domingo alrededor de las 13 hs, con la fresca. Casi me tuve que ir solo, estuve cerca del "divorcio".

Mucho calor, pero una ansiedad y adrenalina incomparable. Ya en la ruta me lleve una grata sorpresa: el mehari iba derechito, ruidoso el motor, a 75/80 km/h, pero no vibraba.salvo cuando venia un camión de frente: ahí convenía agarrarse, la lona galopaba. ustedes saben. Pero cada km que pasaba mas convencido estaba de su confiabilidad. Le metimos 4h 45m, sin parar, y consumimos agua y gaseosa, sin parar. El saldo: solamente un fuelle de la homocinética (R 4) pinchado (pasarueda bañado en grasa) y bastante olor a gases de combustión en nosotros (perdían algunas bridas del escape). Después del viaje, una siesta eterna.

Y al otro día, no veía la hora de meterme a la playa. El mehari anda muy bien en la arena, solo hay que bajarle la presión a los neumáticos, cosa que no hice. Pensé que por lo liviano y por las cubiertas 185 cortadas iba a ser "pan comido". Recorrí 10 metros, hasta que me enterré.hice un caminito de arena húmeda, 10 metros mas y me enterré.bastante. Alguien que pasaba me dijo lo de desinflar las gomas. Perdido por perdido lo hice. No lo podía creer, parecía que manejaba una Hilux! Salí del pozo y pasee por la arena orgulloso. Bajamos todos los días que pudimos. Uno de ellos, ya confiado, decidí trepar un médano. Pobre camellito. Una buena carrera, segunda a fondo (a reventar) y encare. Primer intento, me quede sin motor a unos metros. Segundo, lo mismo. Para el tercero, un poco desanimado, lo encare de otra forma, y lo subí!! Ya sin vueltas en el motor, Dios me ayudo a pegar la vuelta y bajar, porque sino todavía estaría ahi.

La pasamos bárbaro, y a la vuelta a Bahía, bajamos el tiempo en 15 minutos. Durante el año, al tener otro auto, lo usaba esporádicamente. En el invierno, casi nada. En noviembre de 2005 vendo el Uno, sin la idea de comprar otro coche. Para esto, le pulí las llantas (aleación), le hice asientos traseros, le puse stereo Sony, con dos 6x9 y dos tweteers, el "enano" me hizo un múltiple de escape 2 a1 artesanal, como los que utiliza la formula 3CV de carrera (chau calefa), y los mas importante, mi amigo Mingo le hizo "fibra" y pintura. Si bien siempre hay alguna cosita para hacerle, estaba como lo quería e imaginaba en un principio.

Ya como único auto, empecé a planificar otra pequeña "aventura": las vacaciones en Bariloche. Son 1060 los kms de distancia con Bahía. Mas allá de que confiaba a muerte en el auto, era algo difícil, tanto el viaje como lo que íbamos a recorrer allá. Y quería encararlo lo más racionalmente posible, para que fuesen vacaciones, y no penurias. A esta altura conocía bastante el auto, y lo básico de la mecánica citroen. Tuve que explicarles a todos los que se enteraban que no estaba loco, que el mehari no tiene confort, ni velocidad, tampoco air bag, abs.pero es confiable y simple.

Llego el momento (febrero de 2006). Una buena revisada en el mecánico, limpieza a fondo, y esta vez, salimos dos horas antes de lo previsto, porque sabia que la ansiedad que tenia no me iba a dejar descansar.

A la medianoche arrancamos. Al llegar a Choele Choel a cargar nafta, observo que tenía una rueda delantera muy baja. Pusimos el auxilio, sin poder arreglar la pinchada (era de madrugada). Empieza a amanecer, y me invade un sueño incontrolable. Llegamos a un paraje, no recuerdo el nombre, y no dude en tirarme a dormir. Algo descansado, hora y pico después, arrancamos. Veníamos bien, aunque el "cabriolet" estaba un poco indócil, costaba llevarlo derecho, había que manejar con los 5 sentidos. Llegamos a Neuquén, mas tarde a Piedra del Aguila; si se tenia que romper rogaba que no fuera allí, ese tramo es muy inhóspito. Ocurría algo curioso: fueron varios los autos que nos pasaban (casi casi todos), pero alguno de ellos nos pasaron tres veces.claro, viajaban en familia y paraban al baño, a tomar un café, etc; nosotros nos deteníamos a cargar nafta, y de paso íbamos al baño, cosa de no perder tiempo.

De Piedra del Aguila a Bariloche, nos pareció una eternidad. Quizá por las ganas de llegar, o lo cansador del viaje. En plena montaña, otra sorpresa: las trepadas, en tercera, las hizo fenomenal, tanto que pase varios colectivos y algunos autos. Hasta que al fin llegamos. No lo podía creer. Eran cerca de las 16, mucho calor, un cansancio y dolor de cabeza de locos. Una vez recuperados, la satisfacción de ese viaje todavía perdura en mí.

El clima acompaño, y pudimos hacer el circuito chico, el grande, los 7 lagos, además de conocer S. M. de los Andes, Villa la Angostura (no pasamos a Chile por falta de tiempo), Lago Puelo, y El Bolsón entre otros. Precisamente al llegar a este ultimo lugar, ya no estaba indócil, estaba "inmanejable" el meharazo. Me decido a sacar la rueda delantera derecha, y veo que la tuerca que apreta la maza (punta de eje) estaba casi salida, con el seguro roto. Con emoción, recorrí unos metros hasta un transporte, me prestaron una llave 32, un clavo, y asunto solucionado.

Como no podía ser de otra manera, alguna prueba de manejo "off road" tenía que tener. Una, bastante simple, fue vadear un arroyo. Buscamos el adecuado (con piedras de fondo no muy grandes) y encaramos. Sin problemas.

La otra fue inesperada. Recorriendo el camino de los siete lagos, el cielo gris plomo intimidaba. Recorrimos la parte de ripio (mayormente con piedra a flor de piel), y luego de recorrer una parte de asfalto, a la tormenta eléctrica le siguió la lluvia, el diluvio en realidad! Les aseguro que la visibilidad era nula. Ibamos muy despacio, hasta que vemos una Isuzu parada sobre la ruta. Metros mas adelante, un alud de barro y piedras, caídas de un cerro anegaba la carretera. y para ni pensar en pasarla, un tronco de importante diámetro había sido arrastrado, cubriendo las dos manos. Con la familia chilena de la 4x4 decidimos volver, sin saber adonde, a buscar algún lugar seguro. Pasamos un puente, por sobre un pequeño arroyo, que en ese momento empezaba a taparlo. Después, lo inesperado: otro arroyo desbordado cruzaba con fuerza el camino.

Las lágrimas de Mariela me hicieron sentir miedo por primera vez, trate de no demostrarlo. Seguía lloviendo. Ante ese panorama, volvemos al alud, por lo menos allí no cruzaba mucho agua el asfalto. Ese pequeño arroyo que comenzaba a tapar el camino, ya lo había logrado (y con creces). Al pasar la camioneta, el agua que chocaba superaba las ruedas. Sin saber que iba a pasar, cruzo hacia la otra mano, contrarrestando el sentido del arroyo. Lo movió; la sensación de ese momento (el puente no tenia barandas) es intransferible. Se me aflojaron las piernas, pero llegamos. Eramos cuatro autos de un lado, y otros cuatro del otro del alud; afortunadamente llovía menos. No quedaba otra que sacarse las ojotas, y tratar de correr las piedras, y el bendito tronco. Trabajando en equipo, con sogas, logramos poner el tronco en forma longitudinal a la ruta, y correr la mayor parte de las piedras, pero el barro seguía ahí. Estaba helado, no sentíamos los pies, y nos llegaba hasta las rodillas.

Había que intentar pasar. Primero, la 4x4; si se quedaba esa, los demás estábamos al horno. Y se veía que, al chocar la trompa con el barro, subía hasta el capot. Y después levanto la mano el mehari. Encare en segunda, con el motor lleno. Veo el barro en el capot (me empecé a imaginar como había quedado el motor), muerdo un par de piedras y se me va frenando (eran entre 30 y 40 metros). Antes que se pare, meto primera y lo largo a fondo. Que potencia!!! A Full los 35HP. Prueba superada. Siguiendo por el camino de los siete lagos, gendarmería nos informa que no podíamos continuar el circuito para retornar a Bariloche, por lo que había que pasar por S. M. de los Andes, retomar como hacia piedra del águila, y tomar la bifurcación hacia Bariloche. En un momento del trayecto no podía meter la cuarta marcha. Levanto el capot, y casi me descompongo. Era un baño de barro. Le tire WD40 a la selectora, y a las partes móviles, y dale que va. Llegamos cerca de la medianoche, habíamos salido alrededor de las 9. A - go - ta - dor. Pero nuevamente, salimos airosos, y yo chocho con mi unidad.

A esta altura la satisfacción me invadía inevitablemente. De vuelta a Bahía, confiado, volví a fondo. Paramos solamente a cargar nafta (y baño), y picamos algo mientras viajábamos. Pase algunos autos (recordemos que no es normal) y unimos los 1060 kms. en 12 horas y media, a un promedio de 90 y pico km/h. Y el mehari se gano el respeto de quienes no confiaban en el. Quizás esta ultima exigencia meses mas tarde motivo la fisura de la cabeza de un pistón (quemaba aceite decontroladamente), por lo que abrimos, cambiamos camisa y pistón, y dimos una repasada al embrague, caja, tapas de cilindro. Fue el momento para pintar el motor y partes del mismo.

No quiero aburrirlos, pero si decirles que estos no fueron los únicos viajes que le hicimos: dos mas a Necochea, uno a Mar del Plata (casi 500 kms), uno a Monte Hermoso (poco mas de 100), dos a Pehuen Co (80), y cuatro a Sierra de la Ventana (poco mas de 100).

Como apostilla, y ejemplo de su fidelidad, en el ultimo viaje a Necochea, el citronazo espero a que llegáramos, y a 300 metros de la entrada se partió una homocinética (por suerte estaban mis viejos allá con movilidad, y pude solucionar el inconveniente). No nos dejo a pata nunca.

Espero que les haya gustado mi historia, y quiero decirle que aunque lo venda (y me duele), siempre va a haber un mehari en mi vida.

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