Siempre quise hacer un largo viaje a bordo del Mehari, y más precisamente a Mar del Plata, lugar donde habitan gran cantidad de estos vehículos. Ya me había preparado viajando a Chascomús días atrás, y decidí en esta oportunidad enfrentar más kilómetros de la Ruta Nacional 2.

Fué así como madrugamos con el proyecto de ingresar a la Autopista Buenos Aires - La Plata a las 7 de la mañana, pero un tren frenado en las vías frente a la entrada Puerto Madero hizo que nos desviemos, tuviendo que atravezar todo Dock Sud con el Mehari para subir recien a la Autopista en Villa Domínico. Pero no sólo fué eso, sino que el día anterior había llovido demasiado, y las calles de Dock Sud estaban bastante inundadas, pero pese a todo, el Mehari logró vencer esos obstáculos con el agua por la mitad de las ruedas en más de una ocasión.

Una vez en la Autopista, nos detuvimos en Chascomús (a los 100KM) y luego en Villa Dolores (a los 200KM), para luego continuar directo hasta Mar del Plata (a los 404KM). Nos detuvo la policía de General Guido, quién nos solicitó los papeles del vehículo y hasta nos hicieron la "verificación policial" ambulante, cosa que no sabía que existía, con las amables palabras "señor, queremos ver el número de chasis y motor del vehículo", y bueno, el Mehari tan inobjetable como siempre siguió viaje. Pero en el kilómetro 325 forzó una detención, donde se cortó un terminal y nos quedamos sin suspensión de la rueda delantera derecha. Como podrán ver, la trompa del Mehari estaba caida, y fué en ese momento cuando me pregunté ¿y ahora qué hacemos?, y entre chistes y risas (sinceramente no estaba preocupado) solicité el remolque que me trasladó a Mar del Plata (estabamos a 75KM), donde reparamos el Mehari.

Allí, lo disfrutamos bastante poco, ya que sólo fué un fin de semana, pero tuve la satisfacción de recorrer las calles de Mar del Plata con mi fiel compañero.

A la vuelta, una baja tapada nos demoró un poco, y a las 14:00 horas tomamos la ruta nuevamente. Un viento impresionante hizo que en varios tramos el Mehari no supere los 55KM/H. Parecía que no ibamos a llegar nunca más, pero el Mehari seguía haciendo fuerza para devolvernos a destino. Nos detuvimos cada 100KM para controlar al Mehari y como todo estaba bien, seguíamos nuestro rumbo.

Entre tantas detenciones, llegamos a Puerto Madero a las 22:00 horas, todo un desafío enfrentar la oscura ruta con el Mehari, pero valió la pena.

Fué un viaje increible, el mejor que realicé hasta el momento. Una aventura que recomiendo a todos los fanáticos de estos vehículos, algo que sólo se puede sentir a bordo de un Mehari.

Gracias a todos los que apoyaron esta gran travesía, y tambien gracias a todos los que me dijeron "no vas a llegar", ya que a costas de esa repetida frase fuí tomando fuerzas para animarme y demostrar que el Mehari puede más de lo que se imaginan: ¡llegué!.

 

 

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