La idea principal de este viaje fué sacar el Mehari a la ruta, cosa que no había hecho jamás hasta ese entonces. Asimismo, el objetivo no era conocer Chascomús, sino hacer un viaje de prueba relativamente corto para luego dirigirme a los pocos días hacia Mar del Plata, que me representaba una gran cantidad de kilómetros adicionales. Es importante recordar que Chascomús se ubica a 125KM de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Fué así como el día nos ayudó, y despertándonos temprano, salimos en el Mehari.

¿El viaje de ida?, sin problemas. Me sorprendí de lo bien que se comportó el Mehari en ruta, ya que si bien no alcanzó altas velocidades (fuí cuidándolo mucho y sin presionarlo), se mantuvo estable, aplastado contra la ruta y totalmente derecho. Como podrán ver en las fotografías, decidimos detenernos en Atalaya a comprar nuestras medialunas. Ni hablar de la gente, se quedaba perpleja al ver al brillante Mehari estacionado entre los otros vehículos. Luego decidimos ingresar a Chascomús, donde nos cruzamos con varios Mehari que no podía dejar de fotografiar.

Recorrimos el pueblo, nos detuvimos en varios lugares: a la orilla de la laguna, en bares, ferias artesanales, de todo un poco y hasta conversamos con algunos dueños de Mehari.

A la vuelta, cuando quisimos salir del pueblo, nos equivocamos de camino e hicimos cerca de 5KM de tierra totalmente seca, donde el Mehari se comportó excelente, pero la tierra nos invadía ya que estabamos con la lona trasera sin colocar. Luego tomamos la ruta, y volvimos tan bien como fuimos.

Y así fué, como conocimos un pueblo increible, lleno de hermosos lugares y de gente tan fanática del Mehari como nosotros. Sin dudas, un lugar para admirar.

 

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